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PRENSA 2016

espectaculos / PAGINA 12

VIERNES, 1 DE JULIO DE 2016

MUSICA › NEGRA CHAGRA PRESENTA SU DISCO CON NOMBRE PROPIO, EN PISTA URBANA

“Renové la emoción de cantar cada tema”

Para su flamante álbum, la cantante salteña eligió catorce piezas dedicadas a algún personaje, de allí el título. “El trabajo fue conocer qué pasaba con la vida de cada uno, porque esto se traduce cuando se canta”, explica ella.

María Elena no se ubica mucho como tal. Hay que decirle “Negra” y después “Chagra” para que preste atención y diga “hola”, tal vez, o para que cuente por qué saca un disco cada tres, cuatro años. El fin, momentáneamente, es romper el silencio sobre su flamante trabajo Con nombre propio (Acqua), sucesor de Esta tierra es hermosa, publicado precisamente unos mil cuatrocientos días atrás: en 2012. Y lo justifica asegurando que no tiene un ritmo de edición, que tardó muchísimo en editar el que le siguió a un debut discográfico compartido con el Cuchi Leguizamón (el recordado cassette Pruebas al canto), por formar parte de agrupaciones como Quimera, la latinoamericanista Mensaje o el Sara Mamani Grupo. O por sus actuaciones con (para) Dino Saluzzi, el mismo Cuchi, Jaime Torres y Chavela Vargas, entre más. Que luego, cuando volvió a cantar sola, reflotó su ópera prima con fines de remasterización y reedición en CD “cuando todo eso era ultramoderno”, se ríe ella, y con una cadencia en la voz que delata su origen salteño. “Creo que tardo bastante en desarrollar y mostrar un disco porque en mi caso es como un trabajo artesanal”, sigue explicando, sobre la parte que le toca a su nuevo álbum, que presentará esta noche, y las de los dos primeros viernes de julio, a las 21.30 en Pista Urbana (Chacabuco 874).

–En principio, usted no es una artista del mainstream. No es como Los Nocheros o Jorge Rojas, que tienen que sacar un disco sí o sí, porque hay toda una industria alrededor. ¿O le gustaría estar en ese lugar?

–No, porque ya está. Una llega a una edad de determinada manera, casi por elección. Nunca me interesó lo otro, porque hubiera podido hacerlo en su momento. Pero no. Lo que hay es lo que tengo para dar, porque preferí una manera más relajada de hacer las cosas, por más que sea medio ansiosa.

–¿Ansiosa? No se nota. Además, esa cosa de la ansiedad parecería casi privativa de las personas de las grandes urbes…

–La verdad es que siempre he sido muy acelerada y, aunque sea muy salteña, me la paso haciendo esfuerzos para desacelerarme (risas).

En serio que no se nota. Ni cuando conversa, ni mucho menos cuando torna manifiestas esas sentidas interpretaciones que claramente parecen fruto de un lento proceso de maceración. De un devenir que no revela apuros ni ansiedades, sino el tiempo justo y preciso para conmover. Así sucede con las catorce piezas que pueblan su nueva criatura, casi todas dedicadas a un personaje, incluso el bonus que le robó al arcón del pasado: una versión inédita de “La Pomeña” (Leguizamón-Castilla), grabada con el mismo Cuchi al piano. “Igual, pese al acelere de esta ciudad en la que vivo hace treinta años, mi aspiración es poder disfrutar las cosas a cada momento”, baja un cambio Chagra para sintonizar mejor con el tempo de sus interpretaciones que van desde “Zamba a Julio Espinoza”, de Hugo Ovalle y César Isella, compartida con éste último, hasta una maravillosa relectura de “Angelita Huenumán”, de Víctor Jara. O desde la mansa y preciosa “Canto a la telesita” (Valladares-Moreno), hasta la no menos relajada “Zamba de Juan Panadero”, dedicada por el tándem Castilla-Leguizamón a don Juan Riera. “Es una zamba que conozco de toda la vida. Empecé a cantarla porque un día estaba con Landriscina en un cumpleaños de Isella y me empezó a insistir para que la cante. Lo hice y empecé a interiorizarme sobre la panadería de Riera. Me fui enterando que la tenía abierta para todos, en todo momento”, cuenta ella.

–“Cómo le iban a robar/ ni queriendo a don Juan Riera/ si a los pobres les dejaba/ de noche la puerta abierta”…

–Es que su panadería ha sido un lugar emblemático en las décadas del 50 y del 60 en Salta. Han pasado por ella el poeta León Felipe, el Che Guevara, y hay una anécdota genial que yo no conocía: el Cuchi contaba que Castilla iba a comprar el pan calentito hasta que un día lo echaron del diario El Intransigente, y no fue más, porque no le alcanzaba la plata. Entonces, don Riera se le apareció en la casa con el pan y sucedió un diálogo increíble: el poeta le dijo que no podía aceptarlo sin pagar, y Riera le contestó “cuando usted podía, venía y me compraba, ahora que no puede es mi obligación traérselo”. Me encantó eso y ahora la canto de otra manera, porque le suma emoción... o la renueva. Y esto es lo que he hecho con cada tema.

–Aunque siempre hay alguno que sobresale... ¿Cuál es el caso, esta vez?

–Hay un compositor a quien admiro mucho, Julio Espinosa, el autor de “Vidala para mi sombra”, y que ha sido un tipo olvidado. Yo siempre decía “¿cómo es que no hay una canción que hable de él?”. Empecé a taladrarle el cerebro a Ovalle para que escribiera algo sobre él, que había tenido una vida trágica: era alcohólico, estuvo en internado en un neuropsiquiátrico... horrible.

–Que podría vincularse a la impronta específica de esa canción tan profunda, dolida, que canta Mercedes Sosa: “A veces sigo a mi sombra/ a veces viene detrás/ pobrecita si me muero/ con quien va a andar”.

–La originalidad de escribirle a la sombra, ¿no? Lo cierto es que Hugo le escribió la letra, luego empecé a perseguir a Isella para que le ponga una música y la cantamos a dúo. Es una zamba carpera porque es tal la densidad de la letra que había que meterle un poco de alegría, si no te matás (risas). “Julio Espinosa y su sombra eran el mismo cansancio”, dice en algún momento.

–¿Por qué no se animó a componerle algo usted, ya que le conmueve tanto esa historia?

–No tengo capacidad para componer, sería muy mediocre. Pienso que si uno no sabe, no tiene que hacerlo.

–¿Pero lo intentó?

–Alguna vez sí, pero no me salió, y no se me ocurre forzar para que salga. Además, tengo otra función, que es la de poner mi voz al servicio de muchos autores que no se conocen. ¿Qué haría sin ellos?

–Si se toma cuatro años o más entre disco y disco, también podría pensarse que no graba a pedido, por más que venga alguien y le diga “Negra, grabe esta canción porque su voz le calza justo”.

–Grabo lo que siento, si no tendría que haber hecho un disco de tango, porque todo el mundo me ha dicho que tengo voz de tango. Por suerte puedo negarme, no tengo un productor encima que me esté diciendo “hacé esto porque vende más”. Mi circuito es acotado pero es el que elegí.

–Hablaba de disfrutar la vida a cada instante. ¿Cómo plasma tal deseo en este disco?

–Y… se llama como se llama porque cada tema es una historia con nombre y apellido, o nombre o apellido, o apodo, y siempre me ha pasado, aquí y afuera, que la gente en los recitales se copa con la historia del personaje. Y se copa mucho más cuando los llamás por su nombre. No sé bien qué es lo que pasa con estos temas como “Maturana”... Entonces, lo que hice fue buscar cómo era “Angelita Huenumán”, qué le pasaba, más allá de la canción y la fascinación de Jara por ella. El trabajo fue conocer qué pasaba con la vida de cada uno, porque esto se traduce cuando se canta. Hay que saber de qué se trata cada cosa, cada personaje, para poder trasmitir algo más que una canción. Y esto es parte de disfrutar de lo que hago a cada instante.

 

NOTA FOLKLORE CLUB / Los días 1 y 8 de julio, en Pista Urbana, La Negra Chagra seguirá presentando en vivo su nuevo disco titulado "Con nombre propio". Publicada por Acqua Records, la placa reúne catorce canciones dedicadas a sendas personas reales o personajes de ficción, con títulos tales como Arana, Pepe Corvina, A Julio Espinoza, Zamba para el Cuchi, Ña Polí o la pureza de la gente como usted, Canto a La Telesita o Zamba de Juan Panadero, además de una versión inédita de La Pomeña, grabada en 1989 por la cantante con arreglos y el acompañamiento de Leguizamón en piano.
Algunos de los compositores transitados son Violeta Parra, Carlos Di Fulvio, Oscar Valles, Francisco Madrigal, Pepe Núñez, Víctor Jara, Teresa Parodi y Armando Tejada Gómez, entre otros. Los arreglos son de Leonel Iglesias y, además de destacados instrumentistas, participan como invitados los cantantes César Isella, Hugo Bustelo y Valentín Chocobar, quienes también estarán en las presentaciones en vivo. En los conciertos acompañarán a la cantante Leonel Iglesias en guitarra, Hernán Islas en percusión y Adriana Leguizamón en acordeón y piano.
Artísticamente muy cercana a Gustavo “Cuchi” Leguizamón –con quien realizó numerosas actuaciones en Francia y Argentina- La Negra Chagra hizo su debut profesional en los 80 y desde entonces actuó o grabó junto a Dino Saluzzi, Oscar Cardozo Ocampo, Chavela Vargas, Jaime Torres, César Isella o Minino Garay, entre muchos otros.  Alternando siempre su labor solista y su participación en distintos grupos, editó cinco discos propios, uno en el conjunto Quimera y otro en el Sara Mamani Grupo. Recientemente, ofreció una exitosa gira francesa junto al grupo Taquetepá Taquetepa, integrado por Daniel Pérez, Marie Couzeau y Fabrice Gouterot.

 LA NEGRA CHAGRA  
Nacida en Salta, La Negra Chagra,  inició su carrera en los primeros años de la década del 80 con el Grupo Mensaje cantando música latinoamericana. En Europa, entre el 89 y el 92,  realizó presentaciones como solista en reconocidos teatros de París y con Gustavo “Cuchi” Leguizamón dio una serie de conciertos en la Costa Azul, Lyon, Nantes y en el Teatro de Bercy de París. 
Integró hasta el año 99 el grupo Allaquí, que incluía en su repertorio mayormente obras de Sara Mamani y canciones populares  folklóricas. Con este grupo grabó “Quimera”.  En el 2000 retoma el escenario como solista y reeditó “Pruebas de canto”, disco grabado en el 91, en el que presentó una serie de clásicos en el cancionero folklórico, la mayoría de ellos de autoría de Manuel J. Castilla y  Gustavo “Cuchi” Leguizamón, a lo que sumó letras de poetas como Antonio Nella Castro, Julio Espinosa o Walter Adet, además de un poema de este último musicalizado e interpretado en piano especialmente por Leguizamón para aquel disco, que tuvo dirección artística de Dino Saluzzi y la participación de Oscar Cardozo Ocampo.
También  cantó en el Sara Mamani Grupo, con quien grabó “Cantos de tierra” y con Jaime Torres en su espectáculo “Pa bailar y escuchar”. En el año 2006 grabó “Pequeños testigos”, en donde interpretaba temas de distintos autores como Jaime Dávalos, Hugo Ovalle, Eduardo Falú, Cuchi Leguizamón, José Ríos, Sara Mamani, Hilda Herrera, Antonio Nella Castro, Rolando Valladares, Pancho Cabral, Chango Rodríguez, etc, con la participación de Jaime Torres, Lilian Saba, Minino Garay, Sara Mamani y Laura Peralta. 
En los Premios Clarín (2006) estuvo nominada como “Revelación del Folklore” y como “Mejor álbum artista femenina de folklore” para los Premios Gardel a la música argentina 2007. En abril de 2009 participó en la celebración del cumpleaños de Chavela Vargas en el Teatro de la Ciudad de México junto a otras figuras de ese país. En noviembre participó de la grabación del disco “Por mi culpa” de Chavela Vargas, cantando con ella “La canción de las simples cosas”, y juntas hicieron en aquél momento un concierto en el Teatro “Esperanza Iris” de la Ciudad de México y más tarde otro en la  10º Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México. 
El 2011 publicó Esta tierra es hermosa, con la participación de los autores de algunos títulos como Mario Ávila, Hugo Chagra, César Isella, Albérico Mansilla, Miguel Ángel Pérez y Chavela Vargas. Ese mismo año presentó dos espectáculos compartidos con César Isella: A veces sigo a mi sombra, donde cantan y cuentan historias de Salta, sus personajes, costumbres, anécdotas y la música, y Solos – juntos, con repertorio de los principales autores y compositores folklóricos.
En 2012, Conciertos en París, Lille, Clermont  Ferrand con el grupo Taquetepa  (integrado por Daniel Pérez, Marie Couzeau y Fabrice Gouterot) y en el 2013 realizó junto a César Isella dos conciertos en Salta y Resto, Buenos Aires. También en 2013 participó del homenaje que le hiciera la Embajada Española en México a Chavela Vargas al cumplirse un año de su fallecimiento y realizó una serie de conciertos en Tlayacapan,  Tepoztlan, y en la Unam (Universidad Nacional de México). Recibió la Distincion Ugarit en la categoria Arte, por el Club Sirio Libanés de Buenos Aires, fue Nominada a Los Premios Gardel, como Mejor Album Artista Femenina de Folklore y con Sara Mamani realizó un concierto en el ciclo de Música, organizado por Página 12

En el 2014 realizó un ciclo con César Isella en Salta y Resto y otro en Clásica y Moderna;  otro con Julia Moro en Pista Urbana, estuvo de gira  por México (Universidad de Cuernavaca, L a Usina Tepoztlan, Facultad de Comunicaciones Sociales en la Unam). En 2015 volvió a cantar con Julia Moro en Pista Urbana, en Mondongo Cultural en La Plata y en la Feria de Mataderos, además de ofrecer una gira en Francia (Universidad Clermont Ferrand, La Capitanerie en Jozet , Petit Theatre de Vychel, Toucouler en Tregastel , la Bretaña y París) con Taquetepá Taquetepa  (integrado por Daniel Pérez, Marie Couzeau y Fabrice Gouterot).

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La Negra Chagra presenta "Con nombre propio"

LA CANTORA SALTEÑA COMPLETARÁ LOS VIERNES 1 Y 8 DE JULIO PRÓXIMOS A LAS 21.30 UNA SERIE DE CONCIERTOS EN PISTA URBANA, DONDE PRESENTA OFICIALMENTE "CON NOMBRE PROPIO", UN ÁLBUM CONCEPTUAL EN EL QUE RECREA CLÁSICOS Y JOYAS MENOS CONOCIDAS DE GRANDES AUTORES, A PARTIR DE SU INTERPRETACIÓN CÁLIDA Y AUSTERA.

Partiendo de su necesidad de "contar historias", y ahora con la noble idea de reunir "canciones que nombren a las personas de las que hablan", la cantora llegó a este bello disco, que aborda contenida musicalmente por el guitarrista Leonel Iglesias, encargado de los arreglos.

"Siempre me ha pasado que me interesan las historias de cada persona que canto, y empecé a buscar canciones que las nombren con su nombre, que es el distintivo de cada uno y lo que nos hace un ser independiente y único, cada nombre va identificándose con las actitudes", detalló en charla con Télam La Negra Chagra.

La dama que dio sus primeros pasos en la música en los 80 y cuya historia estuvo vinculada a referentes de su provincia como Gustavo "Cuchi" Leguizamón, canta con sensibilidad clásicos como "Zamba de Juan Panadero", del mismo Leguizamón y Manuel J. Castilla, una historia que “refleja el amor hacia el prójimo que este hombre tuvo durante toda su vida”, describió.

“El panadero Juan existió, fue un tipo muy importante para los salteños, todos sabemos quién es, él es un hombre muy importante para la cultura en los años 50 y 60 en Salta, él reunía a la gente que no tenía recursos, a los intelectuales, a los sensibles“, repasó.

En su búsqueda de rescatar a los protagonistas de las historias que canta, Chagra se topó con "La Juana Rosa", de la artista chilena Violeta Parra, una autora que nunca antes había abordado: "La canción relata con humor la historia sobre una madre 'preocupada' por la soltería de su hija, si a los 25 no se casaba estaba jodida", contó.

Este álbum, sucesor de “Esta tierra es hermosa”, la encuentra en un momento de plenitud que va más allá de lo profesional: “Estoy contenta porque uno va creciendo, va mejorando; si bien soy medio vaga, creo que hasta vocalmente hay mejoras, voy aprendiendo a tener menos ansiedad, es como manejar mejor los tiempos. Estoy más relajada, más segura frente a las cosas, la vida está bien y estoy sana”.

Ese aplomo que describe se transforma en un recurso fundamental en la interpretación de las 14 canciones incluidas en este disco, en donde sin perder la frescura, invita a descubrir a otros personajes como Baldovino, un hombre alcohólico que lleva su apellido por  signo -la pieza se llama “El alcohol de Baldovino” (Pepe Núñez), o “Jacinto Cenobio” (Francisco Madrigal), que narra la historia de un hombre que emigra a la ciudad escapando de recuerdos tristes.

"Con nombre propio" también contempla “Abuelas del campo mío”, una chacarera en la que Carlos Di Fulvio rinde homenaje  a cada una de ellas (Dominga, Maclovia, María, Fausta), y “Canto a la Telesita” (de Rolando Valladares y José Moreno), que relata la historia de esa joven que murió quemada mientras bailaba y que fue erigida en leyenda en Santiago del Estero.

Y en homenaje a la amistad que tuvo con Leguizamón, incluyó aquí una grabación inédita de un clásico suyo como “La Pomeña”, que grabó en 1989 con arreglos y el acompañamiento de Leguizamón en piano.

“El Cuchi es parte de la historia de uno, era importante que esté, y Eulogia Tapia (“La pomeña”) es una coplera famosísima que sigue viviendo como siempre, criando a sus cabras”, indicó.

En estos conciertos que ofrece en el local del barrio porteño de San Telmo, acompañan a la cantante Leonel Iglesias en guitarra, Hernán Islas en percusión y Adriana Leguizamón en acordeón y piano, y los invitados que cantaron en el disco: César Isella, Hugo Bustelo y Valentí­n Chocobar.

A lo largo de su vida se presentó junto a Dino Saluzzi, Oscar Cardozo Ocampo, Chavela Vargas, Jaime Torres, César Isella o Minino Garay, entre muchos otros. Alternando su carrera en solitario y su participación en distintos grupos, editó cinco discos propios, uno con el conjunto Quimera y otro en el Sara Mamani Grupo.

28/06/2016 / TELAM

 

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REVISTA EL AMANTE / JUNIO 2016

LA NEGRA CHAGRA. Con nombre propio.

De origen salteño y desde muy joven ligada a próceres de la música de esa provincia como el Cuchi Leguizamón y Manuel Castilla, María Helena “La Negra” Chagra ya lleva unos cuantos lustros desarrollando su carrera en el terreno de la música folclórica. A estas alturas, su voz cálida y profunda ha adquirido matices más oscuros sin desmedro de su gran expresividad, algo que se puede apreciar cabalmente en este disco. Planteado como una obra conceptual centrada en temas de grandes autores que narran pequeñas historias de vida de personajes reales o ficticios, el disco la muestra acompañada básicamente por Leonel Iglesias en guitarra, creador también de los austeros y precisos arreglos y Hernán Islas en percusión, a los que se suma en algunos temas Adriana Leguizamón en piano y acordeón, más la presencia de varios ocasionales invitados de muy buen nivel. Pero el secreto del disco radica que las interpretaciones de la Negra provocan que nos sintamos inmediatamente ligados a cada unos de los personajes a los que les canta. Hay en la excelente selección de temas obras que ya pertenecen al terreno de los clásicos inoxidables, como la bellísima Zamba de Juan panadero, del Cuchi y Castilla, El canto a la Telesita , del Chivo Valladares, objeto de una sentida versión en la que participa en el canto Valentín Chocobar y la chacarera Arana, de Pepe Núñez. Pero también hay otras joyas no tan conocidas como la chacarera doble Abuelas del campo mío, de Carlos Di Fulvio, la milonga Pepe Corvina, del poeta uruguayo Enrique Estrázulas, o la emotiva canción El alcohol de Baldovino, también del Pepe Núñez. Y como dejar de lado la festiva cueca La Juana Rosa, de Violeta Parra o la tierna canción Angelita Huenumán, de Víctor Jara. Como bienvenido bonus el disco ofrece una versión de La Pomeña, registrada por la cantante en 1989 acompañada nada menos que por el Cuchi Leguizamón. Posiblemente el mejor disco de la Negra Chagra y uno de los trabajos más relevantes de los últimos tiempos en el terreno de la música folclórica. Jorge García.

ESTE DISCO SERÁ PRESENTADO EL 24 DE JUNIO Y EL 1 Y 8 DE JULIO A LAS 21 HS. EN PISTA URBANA, CHACABUCO 874.

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LA NACION por Mauro Apicella 

La cantante"Negra" Chagra tuvo la bendición de Cuchi Leguizamón. Don Gustavo, salteño como ella, una vez la escuchó y la convoco para sus espectáculos.

Chavela Vargas también la invitó a grabar en uno de sus últimos discos. Son dos buenas cartas de presentación, pero con eso no se hace carrera. Lo distintivo de Chagra es lo que ella ha cantado y grabado en cada disco con Allaqui, con el grupo de Sara Mamamni o para sus albumenes en solitario.

La voz de Chagra es cálida y de tesitura baja en relación con lo que estamos acostumbrados a escuchar en la escena folklorica de voces femeninas, Canta desprovista de ornamentaciones. Va directo al texto y a la melodia.

Su ultimo disco se llama CON NOMBRE PROPIO porque las canciones que eligio hacen referencia a personas claramente identificables. Cuando se habla de la Telesita la referencia es a Telésfora Castillo; y la pomeña es Eulogia tapia (Chagra incluyo una version como bonus, que grabó con Cuchi Leguizamón al piano, en 1989) Fue una original manera de armar repertorio. Las canciones son bellas, tanto como la interpretación. En el arte de tapa del disco Julio Alvarez Fleuret escribe "los nombres son cuencos que atrapan el sentido de las vidas". Por todo lo anterior, Chagra puede ser un buen plan folklorico para esta semana que comienza.